agenda1
noticias1
 killka1
 radio1
 enlaces1
 contacto1
 ingreso1

 

logo


47

El abrazo de la serpiente - Un sueño amazónico

He visto la película “El abrazo de la serpiente”. Me ha hecho pensar que no se trata de ningún sueño indígena amazónico, sino de una parodia, una secuencia cinematográfica de terribles pesadillas que han ido cayendo sobre los amazónicos desde la conquista. Aunque falta la

46

Trabajo de la misión capuchina III

Aunque se continúa visitando las comunidades con la misma regularidad,  la comuna del Edén tomó la decisión de apartarme de la discusión petrolera y cambió de fecha el día de la visita; desde entonces la relación con algunos comuneros más influyentes y más apegados a la empresa no era la misma. La situación de la comunidad con la empresa cambió en favor de una franca acogida y una gran dependencia laboral. Todos trabajaban y ganaban dinero, al punto que se abandonaron algunas rutinas y usos de trabajo comunitario: se descuidaron las siembras de yuca y otros productos, casi se paralizó la piladora de arroz y no se desempacó la piladora de café que recién se había recibido de un proyecto. Todo giraba en torno a la petrolera. Fue algo mágico. Se dejó de beber chicha en las reuniones, en vez se bebía vino chileno o colas. Por mi parte les pedía chicha y me la servían. Empecé a practicar por mi cuenta su sistema cultural de “lucha de resistencia” y me está yendo bien: son procesos largos, por lo que no hay que apurarse.

Los relacionadores comunitarios de las empresas y las autoridades civiles seccionales a los que se invita a reuniones de trabajo para ponerlos al tanto de las delicadas situaciones incorrectas de la compañía, se oponen a cualquier intento de reclamo y protesta, apoyan a las petroleras; hacen callar y amenazan en las asambleas comunitarias públicas cuando piden el cumplimiento de sus derechos legales de sueldos impagos, convenios no cumplidos o despidos intempestivos de trabajadores. Situaciones injustas frecuentes de sueldos no pagados por meses de trabajo, compras de conciencia de compañeros, favores a comuneros que hacen tareas de división entre los socios y presencia de militares en las sesiones. El 13 de Noviembre del 2015 en una protesta realizada por la comuna por estos motivos fueron amenazados por la alcaldesa, gobernadora y empresa con retaliaciones a los dirigentes, trabajadores, autoridades civiles de la parroquia y a supuestos socios estratégicos que los apoyaban. Todo esto enfría los ánimos y apaga las obligaciones civiles, que cambian la justicia del pueblo por una sumisión irracional, a la que se acogen con la “callada por respuesta” según las pautas de la lucha de resistencia. Todo esto hace imposible un buen gobierno y provoca un espíritu de rebeldía y repulsa. El pueblo naporruna pertenece a la cultura omagua de la armonía y desde la conquista española tiene la triste experiencia de que callando sobrevive. “Es mejor decir aquí corrió un cobarde que aquí murió un valiente” dice el refrán popular. La cultura guerrerista occidental saca pecho y dice “o vencer o morir”; la cultura vitalista naporuna, brindando un tazón de chicha, dice: “ni vencer ni morir, vivamos en armonía”. Se vive en un equilibrio delicado que puede romperse en cualquier momento. Normalmente la que pierde es la cultura, la  justicia, la equidad, la verdad y el bien común. Sin embargo se los tacha de saboteadores y terroristas con prisión de 2 a 4 años (código penal). Tener la confianza (no el miedo) de la comuna es crucial para impedir que las tensiones hagan estallar la bomba activada por tantos conflictos y se ahonden los complejos de falta de autoestima.

Tuvieron que reclamar una vez más sus derechos, no por motivos culturales sino por la plata y la injusticia. En un comunicado de la comuna del día 5 de Noviembre se decía: “la comuna kichwa del Edén, hoy a las  5 a. m. ha iniciado protestas pacíficas en reclamo del cumplimiento de convenios, haberes y derechos, a la empresa petrolera pública Petroamazonas y a sus empresas contratistas SEPEGA, EPP, CVA que trabajan en los bloques petroleros ubicados en la comunidad del Edén”. ..“Hasta el presente no ha habido respuestas de las empresas, aunque algunos se han acercado a conversar con amenazas”. “Adeudan a la comunidad más de $77.000 en sueldos y llevan 7 meses sin pagar a los trabajadores, además del incumplimiento de los convenios de compensación socio-económicas firmadas con Petroamazonas y con Occidental en el año 2012, aún no cumplidas en su totalidad. La comunidad quiere revisar los despidos y desvinculaciones masivas que se van dando de comuneros a pretexto de la crisis”. La plata, que los desvió del camino cultural ahora es el socio estratégico en este inicio de resistencia activa.

Los dirigentes necesitan tino para proteger a la gente crédula y timorata de la comunidad y explicarles convenientemente, viviendo entre mensajes de intimidación y amenazas de perder el trabajo y el sueldo ¿Cómo explicar a los socios que los terroristas y saboteadores no son ellos? Los terroristas y saboteadores, según el código penal, se parecen más a los doctores, sociólogos, relacionadores comunitarios, gobernadores y militares que protegen y defienden las injusticias de las compañías petroleras que a ellos, a quienes retienen y no les pagan los sueldos. ¿Cuándo uno de estos señores ha sido acusado de terrorista por atropellar a la comunidad y dejar impagos por meses a sus trabajadores? ¿Cuál de las compañías de servicios petroleros que operan con bienes y en nombre de la comunidad han sido enjuiciadas como delincuentes? ¿Aunque los estafan usando sus propios botes, camionetas y canoas, enriqueciéndose a su costa? 

Las comunas, aunque pueden hacerlo y se les dice que lo hagan, no se organizan empresarialmente. Encuentran tal número de obstáculos burocráticos, incertidumbres y demoras que les resulta menos complicado apoyarse en empresas de servicios petroleros que ya tienen legalizadas sus operaciones con la petrolera, cuentan con personería jurídica y tienen el servicio de rentas internas al día. ¡Asociación del tigre con la gallina! La compañía factura para sus contratistas y los contratistas, a su vez, trabajan con los botes, camionetas y trabajadores de la comunidad por precios y sueldos ridículos: si el convenio de la contratista con la petrolera es de $l8.000 por bote al mes, la contratista paga a la comunidad $8.000 por prestar el nombre. Además la comuna corre con los gastos de reparación en las mecánicas, compra de repuestos, nuevos motores y pago de los sueldos del motorista, puntero y enganchador. Ante esta estafa provocada por las estructuras de poder piramidal las comunas se encuentran impotentes, aplastadas y con las manos atadas. Todo se hace de buena fe. Temen denunciar, pues se mueven en un entorno de irregularidades y quieren ganar a lo fácil, aunque sea menos y quedarse sin trabajo.

En cualquier caso, sobre la comuna caen todos los problemas, por lo que intentan pasar de agache ante la sociedad. Se encuentran solos, pues La ley y las autoridades miran hacia la compañía. El laberinto en el que han caído pasa por la estafa, la impunidad y la imputabilidad, que planean sobre las comunas del río Napo como voraces bandadas de negros gallinazos, que se han multiplicado al amparo de las petroleras y los bufetes de abogados, atraídos por el dinero de las compensaciones cobradas del Estado por el uso de la tierra comunitaria por parte de las petroleras y los sueldos ahorrados de los trabajadores.

¿Se conseguirá salir airoso de esta situación que busca destruir el derecho a la resistencia, a la autonomía de los territorios ancestrales, a la legalidad y a la interculturalidad? A los dirigentes les queda lo más difícil: amortiguar el choque de la vida tradicional de la comuna con el mundo de la tecnología y economía occidentales por una parte, y convivir con la apisonadora de la petrolera que se ha consolidado en el Edén con tendencia a permanecer, pero que cada vez se la siente más pesada, acicateando la resistencia y la conciencia cultural de resistencia de la gente. Hay un peligro latente: Toda la desconfianza, duda y oposición de los primeros contactos con la petrolera por parte de los mayores se han convertido ahora, de parte de la juventud que ya probaron la “manzana prohibida” de la plata, en admiración, envidia, deseo y ambición hacia la empresa que les proporciona trabajo, dinero fácil, motos, teléfonos móviles, televisores, ropa de moda, alcohol… Todo en la comuna tiene alguna referencia al Coca, la ciudad de los Blancos. Paro ahora lo comprenden mejor. Aún no se ve el sol pero ¿Se están despejando las nubes?          

 Las visitas a las comunidades de parte del Vicariato responden a un programa pastoral y se hacen mensualmente de acuerdo con las comunidades en días y fechas fijas. De ordinario se hospeda en los mismos lugares y casas, aunque en mi caso lo hacía a conveniencia con las familias que me parecían más  oportunas, según la situación de la comunidad. Los gastos cuantiosos, sobre todo en personal, combustible, motores y canoas corren a cargo del Vicariato, lo mismo que el apoyo y asesoramiento en los proyectos que se desarrollaban a nivel zonal y que abarcaban varias comunidades. En la actualidad hay menos proyectos por las dificultades de financiamiento mundial y nacional.

Como se ha insinuado las relaciones con los comuneros cambian, como así tiene que ser y seguirán cambiando debido a factores conocidos: la educación, la organización, la inserción en el mundo de la política, el desarrollo económico y la variedad de criterios. Los misioneros hemos visto esto con buenos ojos. Se han apoyado procesos de toma de poder por parte de comuneros, de toma de territorios, de crítica y posicionamiento en la sociedad: educación, salud, religión, cargos civiles y políticos. Nuestra presencia ha sido bien recibida y respetada, aunque han variado los énfasis en nuestros programas pastorales. En estos últimos años la presencia en el campo religioso y sacramental se ha acentuado y disminuido el énfasis en lo socio-político. Lo más criticado debido, sobre todo, a la confusión que los relacionadores comunitarios de las petroleras e instituciones del Estado propalan sobre ciertas opiniones y actuaciones frontales nuestras, expresadas específicamente contra las malas prácticas petroleras de ciertos funcionarios, sobre el trato humillante a las comunidades, la irresponsabilidad ante los derrames y contaminación provocados por fallas humanas y técnicas, el ocultamiento, la falta y la falsa información en contra de lo que dice la constitución  sobre “la información previa…”y acciones contra los derechos humanos y colectivos de las comunidades de parte de instituciones o individuos.

 Presentarnos como enemigos del petróleo ante las comunidades es lo más común, aunque al mismo tiempo sea lo más absurdo y chabacano que se les puede ocurrir a ciertos relacionadores comunitarios. Nos señalan como enemigos de Correa y de las comunas, ya que por nuestra oposición a su  modo de proceder les dicen que se van a ir las petroleras,  se van a quedar sin trabajo,  sin plata y sin desarrollo. Para nosotros y para todo el que tiene un mínimo de sentido común el petróleo es un tesoro, una riqueza que Pachayaya (el Padre Creador) ha regalado a los ecuatorianos y a la humanidad y hay que usarlo. Otra cosa es el manejo abusivo, el uso irrespetuoso de la creación y el egoísmo del capital que por acumularlo, todo lo  destruye incluido el hombre.  Contra eso sí tenemos una posición que no gusta a ciertas personas de la farándula petrolera. ¡No soy monedita de oro para caer bien a todos!

Achakaspi

1703999019

8 de Junio del 2016

 

 

última pesadilla, la del “abrazo” mortal de las empresas petroleras y agroindustriales. Las pesadillas se suceden las unas a las otras sin interrupción desde los tiempos del descubrimiento. El shamán Karamakata vive en aislamiento voluntario en la profundidad de la selva, como último sobreviviente de su pueblo. Soledad que le ha convertido en una esfinge de hombre sin emociones ni recuerdos. Las pesadillas devastadoras que han caído sobre él han hecho presa y le han vaciado. Karamakata recuerda una amistad traicionada por los que se le acercaban como dioses “amigos” y pagaban su amistad con un fajo de apetecidos dólares en la mano: la etnobotánica de científicos camuflados de caucho y de fármacos. La petulancia de los hacendados, gobiernos y sectas religiosas le han anestesiado y hecho insensible al dolor inexpresable de haberle despojado de su autoestima y esclavizado. Le han robado todo: la libertad, la selva y sus recursos, la sabiduría, los espíritus de las plantas y hasta los sueños. Sigue siendo un esclavo, no tiene nada, por eso ya no recuerda, es un cascarón de hombre en aislamiento involuntario en lo más profundo de la selva.

En la cultura naporuna los sueños poseen una realidad luminosa, son espíritu y tienen vida, ayudan a vivir, a planificar armónicamente cada día, a darle sentido a la libertad y alegría a la camaradería con las fuerzas y energías que pueblan el medio ambiente. Por eso la familia, reunida al amanecer, mientras toma la huayusa, cuenta los sueños como corazón palpitante del día que comienza. Al otro lado de la cara de los sueños están las “historias de castigo”, que contrariamente son sucesos impensables por irracionales que nunca jamás debían haber existido y que por tanto, no se podrán recordar. La cultura les ha puesto su candado y nadie los debe abrir. Son pesadillas del absurdo, acciones malditas de la historia mestiza, que por darles un caluroso hospedaje en la selva han herido a traición con golpes mortales a la pachamama y han matado a sus hijos. No se puede recordar ni abrir el candado sin volver de nuevo al maleficio y a la muerte. Se podría cantar el canto de la infancia: ¿“Dónde están las llaves, matarilerilerile? En el fondo del mar matarilerilerilelon…”

Lo que hace el shamán Karamakata en la película es ayudar a Evan a acceder a un sueño mestizo de mal agüero. La sabiduría runa dice: “no preguntes, pues pueden mentirte”. El etnobotánico Evan vuelve a proponer a Karamakate que deje su soledad y acceda a acompañarlo a lo más profundo del bosque para encontrar la “yakruna”, la planta oculta de los sueños mestizos o de las pesadillas del petróleo y la agroindustria de nuestro tiempo. En los tiempos anteriores fueron las pesadillas de la canela, de las masacres de las encomiendas y de los obrajes del oro, de las etnias desaparecidas por las enfermedades de contacto de los europeos, de la hecatombe del caucho, de la complicidad de la política, la ciencia y la religión. Estas son las trágicas pesadillas del pueblo amazónico con las que es atrapado por “el abrazo blanco de la serpiente” cuantas veces se aleja de su sabiduría.

Entre las enseñanzas de los ancianos, encontramos la historia del mono Machín, que recibe el encargo de los mayores de tirar al río Napo el envoltorio en el que han encerrado las cenizas de un diablo asesino al que han matado y quemado, con la prohibición expresa de que no lo abra. Machín no puede aguantarse las ganas de ver lo que suena al interior del “maito” y lo abre. Inmediatamente salen toda suerte de alimañas y mosquitos que matan a Machín e introducen en la selva toda clase de males y sufrimientos que destruyen y matan.

Hay una historia actual que me recuerda la última pesadilla que falta por filmarse en” El abrazo de la serpiente”, que les quiero contar. Anteriormente lo hice en otro contexto no tan trágico como el de ahora. Entonces se trataba del lanzamiento del libro UDAPT Vs CHEVRON escrito por Luis Yanza, que cuenta la historia épica del juicio de 30.000 amazónicos afectados por la contaminación petrolera de la compañía Chevron-Texaco que produjo muerte y destrucción, cáncer y dolor sin cuento. Se trata de una de las tantas pesadillas trágicas que han sucedido en la amazonia ¡La serpiente ataca de nuevo! Lo que está recogido en este libro lo ha divulgado la gente de mil maneras: en foros nacionales e internacionales, en cientos de asambleas de organizaciones; lo ha comentado en los ranchos con los amigos y en los poblados de colonos e indígenas de la selva de los ríos Napo y Aguarico. Es una historia de más de 20 años que se desarrolló entre luces y sombras, cantos de victoria y lágrimas de muerte, que cuenta la lucha contra la injusticia y la miseria que provocaba la contaminación ambiental producida por las multinacionales petroleras. Su lucha denunció la situación de precariedad en que vivían los amazónicos debido a las extracciones de petróleo que se estaban llevando a cabo en la zona, poniendo en peligro el ecosistema, enfermando al pueblo, reduciendo las tierras cultivables y con pocos beneficios, a cambio de la riqueza generada por la industria petrolera.

El juicio a la Chevron-Texaco terminó el 14 de Febrero del año 2O11. Después de más de 17 años de lucha y de esfuerzo de decenas de comunidades, de sus dirigentes, de los “aliados”, de los abogados y de muchas personas particulares. Al fin se concretizó la condena.”Se consiguió que un tribunal ecuatoriano de Lago Agrio condenara a Chevron a pagar l8.200.000.000 por daños ambientales”. Sentencia reducida a 9.500-000-000. Se había ganado la batalla legal contra uno de los gigantes petroleros del mundo. Se logró lo que parecía imposible: ganar el juicio y condenar a la Chevron-Texaco, la gran serpiente de la amazonia, a pagar una millonaria indemnización por la severa contaminación que causó, para que estos recursos reviertan en el desarrollo propio y se inicie de inmediato la descontaminación de tierras, ríos y esteros de la zona. Pero la “condenada” no murió. Matarla sería matar el sistema y el sistema no muere. La serpiente sigue viva todavía y nos ha abrazado nuevamente con sus anillos constrictores más potentes: el dólar de la corrupción y de la impunidad. ¿Será que todos los que ganamos somos todos los que hemos perdido? ¿Nos hemos quedado sin pan ni pedazo? La UDAPT (Unión de afectados por la Petrolera Texaco) no ha podido cobrar ni un centavo hasta ahora y perdido la posibilidad de cobrar. La “fe” de cobrar en Canadá u otras partes no funciona en economía

Al principio del juicio existían la esperanza, la organización, la solidaridad y el sufrimiento. Estas fueron las semillas que se sembraron en la tierra. Las semillas eran buenas y los sembradores también. Las tierras variaron y se dieron a conocer por sus frutos: también el enemigo sembró maleza en el campo. ¡Cuánto dolor, muerte, luchas y procesos han sucedido en estos 20 largos años que duró el juicio! Ahora que se ha revertido la suerte y sentimos de nuevo el fatal abrazo de la serpiente en nuestras carnes, no olvidemos el pasado como Karamataka . ¡Que no pase esto! Dice el libro de Yanza y lo dicen los miles de afectados por una de las peores catástrofes ambientales de la selva amazónica en los últimos años del siglo XX. Tampoco pueden quedar en el olvido las víctimas, muchas y pobres, indígenas y ribereños; ni el esfuerzo incansable de los hombres y mujeres que lucharon para alcanzar justicia y cuyas voces se escuchan en las líneas del libro.

¿Se podrá recuperar o reconstruir el paraíso amazónico? -Ya nunca más volverá a ser como antes. Entonces ¿Qué sentido tiene seguir luchando contra la Chevron-Texaco?: - que responda por el crimen cometido contra la naturaleza, la tierra, el agua, el aire, los árboles, los animales y el hombre. Aunque ningún dinero en el mundo pueda devolver la armonía y equilibrio que había entre los seres de la selva, según la visión de los pueblos originarios; ni devolver la vida a los muertos por el cáncer ni la salud a los enfermos por contaminación, se quiere que no haya impunidad, pues nos convertiríamos en cómplices y encubridores del delito. El caso Texaco se convirtió en uno de los más emblemáticos del mundo en el ámbito de los derechos humanos, ambientales y de resistencia activa de los pobres contra una de las más poderosas corporaciones multinacionales del sistema: ¡Fue el juicio del siglo! Aunque después de la metedura de pata del gobierno quedaríamos a merced de la buena voluntad.

Las vergonzosas firmas del Estado, los gobiernos locales y dos organizaciones indígenas en mayo de l995, liberaban a la Texaco de toda responsabilidad sobre los presuntos daños de muerte y contaminación que sus operaciones petroleras habían causado en las provincias de Orellana y Sucumbíos. Después vino una remediación fraudulenta que nunca limpió y también terminó en negociaciones poco transparentes, intereses políticos, ambiciones personales, préstamos entre compadres y contratos baratos y sospechosos. Al otro lado, en lo profundo de la selva gesticulaban cientos de comunidades y familias condenadas a una muerte lenta pero cierta, porque no pueden beber agua limpia, trabajar sus tierras, ni pescar en sus ríos debido a la contaminación producida por los vertidos de las petroleras que hacen negocios en la zona. Por eso seguirán luchando activamente para lograr que la responsable de tal desastre responda ante la justicia y limpie lo que manchó. La compañía Chevron-Texaco apoyada por los embajadores ecuatorianos en Washinton y el Estado, siempre jugaron arteramente contra los demandantes: quería que el juicio se tramitara en las cortes ecuatorianas y no en las americanas donde hasta entonces se había llevado. De este modo trajeron el juicio al Ecuador en Agosto del 2002. Aunque nadie le daba mucho tiempo para claudicar, aquí la batalla legal se prolongó por más de 10 años.

Finalmente el 14 de Febrero fue el día. Día que a ratos estaba cerca, pero que se alejaba debido a las constantes artimañas, corrupción y obstáculos que la Chevron y sus aliados utilizaban para que la fecha no llegara. Pero la constancia del pobre y la sed de justicia de más de 30.000 contaminados, hicieron que, aunque un poco tarde, llegara el día. Habrá que tener en cuenta el dicho de que “poco tiempo dura el pan en la casa del pobre” Amén, así ha sido. Para los que hemos estado cerca del proceso –a veces muy cerca, aunque en silencio-; para los que estuvimos desde el principio, en el mero comienzo, con las organizaciones, las denuncias y las protestas callejeras, resulta una tristeza el oír que fue una farsa la batalla ganada y que hemos perdido la guerra. Que otros se han aprovechado con la “mano sucia de la Chevron” y además, que hay que pagar por haber ganado ¡Así es “el abrazo de la serpiente”! La Chevron-Texaco considera como un insulto que unos campesinos pobres y comunidades indígenas se atrevan a desafiarla y mostrar al mundo que la compañía es una amenaza medioambiental en la amazonia, pero no en EE.UU. y Europa.

Achakaspi

1703999019

14 de Agosto del 2016

 


VisitasVisitas1274318

Teléfono 593 (06) 2880501 (02) 2257689 •  info@vicariatoaguarico.org

twitericon facebookicon googleicon
vicariato1
comisiones1
 documentos1
 vocaciones1
 formacion1
 aleines1
 cce1