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Yasunidos

Escribir con la mano y borrar con el codo

 

A pesar de las señales inequívocas que llegaban desde la práctica extractiva de la Secretaría Nacional de Hidrocarburos, del maravilloso modelo de dominación política del socialismo del siglo XXI y de las incongruencias de los exabruptos presidenciales, los jóvenes que militaban en las organizaciones ecologistas y grupos de izquierda, -“pasotas” en tesis políticas y ayunos de coyunturas económicas,- se mantenían firmemente asidos a las utopías ecologistas de probeta del gobierno que los aglutinaba como catalizador invisible. Fue la ruptura que Alianza País hizo de su promesa original de dejar el petróleo bajo tierra en el último reducto de la amazonia ecuatoriana, el Yasuní ITT, el que hizo emerger la pasión traicionada, el movimiento YASunidos que se transformó a la vez en movimiento antisistema.

Las maravillosas tesis de la biodiversidad de la UNESCO, de los derechos de la naturaleza y de los pueblos indígenas no contactados pasaron, como en una amarga pesadilla, de la ensoñación de una utopía a la cruda visión de un Parque explotado; de una selva esmeralda como un gigantesco brócoli a la construcción de puertos petroleros, carreteras, plataformas de cemento y tubos de petróleo; del buen salvaje coronado de multicolores plumas de guacamayo a la masacre y al genocidio de los Tagaeri-Taromenani. Algunos despertaron de la ficción y dejaron las tablas del teatro.

Se comenzaron a entender el capítulo de culpas de papá Correa, a las que nos tiene acostumbrados en las sabatinas, los préstamos a los bancos chinos y a ver con otros ojos el Yasuní, la maravilla violada. Se entendió la futilidad de ciertos artículos de la Constitución (Art. 57 y 398) que comienzan dando derechos a los pueblos indígenas y a la naturaleza y terminan afirmando que el Estado es quien decide lo qué hacer con ellos. Los derechos anunciados son una pura formalidad para ser violentados según decida el Estado. Es una ley teatral de ilusionismo hecha para escamotear derechos (derechos por intereses económicos, utopía por prosa, apariencia por realidad). Es imposible la seguridad jurídica cuando la norma suprema que da el derecho no se materializa en favor de sus titulares sino que se utiliza para expandir las macro-economías, cubrirse las espaldas ante posibles demandas, insultar y para shows de propaganda (engaña bobos).

A mediados del 2013 el gobierno abruptamente decide abandonar la maravillosa iniciativa Yasuní-ITT, para explotar el petróleo, financiar el desarrollo del Ecuador y terminar con la pobreza y la ignorancia de esta banana república. AP abandona el encendido discurso en pro del Yasuní-ITT y reinventa la propuesta de modernización tecnocrática de “cambio de matriz productiva” y de la “mínima huella” o 1X1000 de afectación del Parque, que quedaron solamente en eslóganes publicitarios carentes de la garra mediática y simbólica del Yasuní-ITT. De esta ruptura nació el movimiento YASunidos. Se estructuró como un grupo activista, no partidista, en contra de la explotación petrolera del bloque ITT (43) y en respuesta al anuncio del Presidente Rafael Correa de poner fin a la búsqueda de apoyo monetario internacional para evitar su explotación.

Los YASunidos deciden mantener en serio la propuesta original de mantener el petróleo bajo tierra, hasta ahora abanderada, idealizada y mitificada por AP y al hacerlo dejan fuera de juego al gobierno, rompen con él y eligen para ello la arena electoral en la que AP siempre había jugado y ganado. El movimiento recogió firmas suficientes para obligar al régimen a una consulta popular sobre la necesidad de dejar el crudo bajo tierra, conservar el territorio Yasuní-ITT y su frágil y extraordinaria biodiversidad. Sin contar con financiamiento, ni con estructuras organizativas; a fuerza de pulso y voluntad, este grupo de jóvenes anómalo, descentralizado pero “con una gran legitimidad social” logra lo que parecía imposible. Al gobierno no le quedó otra alternativa que usar el control al sistema político judicial y cerrar el paso a esta iniciativa electoral victoriosa.

El 11 de abril del 2014 en el Consejo Nacional Electoral de Ecuador se presentaron 757.923 firmas reunidas por el grupo YASunidos. El 17 de junio del 2014 el Tribunal Contencioso Electoral rechazó la apelación impuesta por el grupo. Determinación tomada por “no haber presentado a tiempo” la solicitud, según declaración del mismo tribunal. La propuesta busca una solución para la no explotación del petróleo del bloque ITT situado en el corazón del parque nacional Yasuní. Los impactos previstos para cualquier actividad extractiva en lugares remotos y aislados de un área de diversidad tan frágil y única son, a parte de la dificultad de monitoreo y control, la contaminación, deforestación, extinción de culturas y alteración de ecosistemas. Implica la construcción de nuevas rutas de transporte terrestre, fluvial y aéreo, colonización, actividades ilegales, tala del bosque, biopiratería y cultivos ilícitos. Nunca es un buen tribunal cuando se es juez y parte.

La propuesta de no explotación del parque Yasuní fue presentada por la sociedad civil y aceptada por el gobierno ecuatoriano, cuando el economista Alberto Acosta era ministro de Energía y Minas. En Mayo del 2007 el Presidente de la República lo presentó a la comunidad internacional. A pesar de todos los esfuerzos y de generar varias iniciativas para afianzar el mensaje “del crudo en tierra” en el territorio del Yasuní-ITT y la búsqueda de recursos a nivel nacional e internacional nada se concretizó, por lo que a insinuación del gran jefe y la aprobación sumisa de la mayoría parlamentaria, “con el dolor del alma” se decidió explotar los bloques 31 y 43, pese a las prohibiciones que están aprobadas en la Carta Magna del Ecuador (Art. 407-409).

A este respecto el ejército y la armada ecuatoriana impidieron al grupo de los YASunidos el poder visitar e investigar la magnitud del impacto que, la apertura de una carretera por la petrolera estatal Petroamazonas, estaba causando en el bloque 31 del Yasuní. Los geógrafos y expertos utilizando fotografías satelitales de alta fidelidad demostraron que, en ciertos sectores la tala de la selva excedía los 60 metros de ancho y los YASunidos quisieron verificar. Trajeron desde Quito las bicicletas (300Kms por carretera hasta el Coca y 300 Kms de Coca a Rocafuerte por río en canoa), pero al intentar comenzar el viaje pedaleando y apenas entraron en el camino fueron bloqueados por el personal de la empresa, militares y marinos armados con armas del alto calibre. Les impidieron el paso por la comunidad de Chiru Isla, donde está el inicio de la carretera del bloque 31 y los mandaron a Nuevo Rocafuerte obligándoles a permanecer en esta lejana población. Incluso intentaron impedirles su vuelta a la ciudad del Coca. A pesar de que los YASunidos mostraron la invitación del Vicepresidente de la República, Jorge Glas, no les valió. Es decir que una decisión del Vicepresidente de la República no vale en las zonas de extracción petrolera, concretamente en el Yasuní. ¿Quién manda aquí? De este hecho insólito, del que se sospechan irregularidades, quedan muchos interrogantes ¿Por qué se impidió visitar la carretera, irónicamente llamada “sendero ecológico” que, como un tajo de navaja, penetra en la selva del Parque Nacional Yasuní? (Heidi Trujillo). Un gobierno que va contra corriente y contra los derechos de las comunidades, pueblos y nacionalidades como reza el Art. 57 tendrá que rendir cuentas por el juramento y consiguiente incumplimiento de la Constitución: “Que la patria me demande”.

 

Achakaspi

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