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Derechos del Estado

Derechos comunitarios

“Son de propiedad inalienable, imprescriptible e inembargable del Estado los recursos naturales no renovables y, en general, los productos del subsuelo, yacimientos minerales y de hidrocarburos, sustancias cuya naturaleza sea distinta de las del suelo…” dice la Constitución en Art. 408. El título comunitario sobre los territorios ancestrales da a la comuna adjudicataria la propiedad que comprende el suelo y los recursos naturales (Art. 57). Ambos derechos: el del Estado al subsuelo y el de la comunidad al suelo son concomitantes, no excluyentes. Se apoyan y se deben el uno al otro. Los territorios comunitarios titulados no se pueden anular ni vender, nadie los puede invadir ni arrebatar, “son imprescriptibles, inalienables, indivisibles e inembargables, exentos de pagos prediales (tasas) y de impuestos…” por constitución. Se podrían ceder o arrendar por decisión de “consenso” tomada en sesión ordinaria de la comunidad, pero nunca por el engañoso sistema de la mayoría “democrática” del 50 + 1.

En las sesiones comunitarias que deberían ser exclusivas de los socios, toman parte muchas veces, la plana mayor de las petroleras, militares y autoridades ambientales y locales. Donde se pone a disposición todo el baratillo de la retórica “picaresca” de los relacionadores comunitarios en favor de la compañía para obtener firmas forzadas de los presidentes de la comuna, compras de conciencia, ofertas de trabajo con sueldos sustanciosos, amenazas, poner a las comunas y a algunos comuneros en la “lista negra”…, y otras actividades denunciadas permanentemente. Resulta un acoso atosigante del que es difícil zafarse para la comuna que se encuentra desbordada y debilitada por el miedo, la falta de información y divisiones provocadas.

Cito las resoluciones de una sesión de la comuna de Chiro Isla del 17 de Mayo del 2011: “1. Condenar la permanente desinformación por parte de la compañía Petroamazonas referente a los impactos negativos que se van a producir en las comunidades…” “2. Condenar la división que la compañía Petroamazonas provoca en las comunidades al utilizar a otros miembros de la directiva para obtener el permiso de paso…” “5. Rechazar la actitud del Señor Guillermo…, relacionador comunitario y el Dr. Juan Carlos…, médico comunitario de la compañía Pertroamazonas por utilizar la coacción, amenazas y desinformación para obligar a las comunidades a firmar…”.

El Art. 21 de la Ley de Comunas dice: ”Ningún notario podrá extender escritura pública que diga relación con los bienes colectivos de las comunas, sin previa comprobación de que se hayan observado fielmente las disposiciones constantes en el Art. 17. Si llegare a otorgar escritura pública…, tal instrumento adolecerá de nulidad, a costa de los que hubieren intervenido…, inclusive el notario y el registrador de la propiedad, de llegar a inscribirse la escritura”.

No hacer contratos de comodato o prestaciones verbales ni a supuestos parientes, compadres ni compañías. El territorio comunitario pertenece a los socios legales. La Ley de Comunas permite arrendar por un máximo de 5 años (Art 17, b): “Arrendar con el voto favorable de por lo menos 4 de sus miembros (Cabildo), parte o el todo de los bienes en común, con sujeción a la Ley de Reforma Agraria mediante escritura pública y por un tiempo que no pase de los 5 años”. Pero el Estado no permite arrendar, expropia a la comuna para venderlo (licitación) a la compañía o usarlo indiscriminadamente.

Ningún comunero puede prestar ni temporalmente ni “gratis et amore”. La tierra es comunitaria y necesita el aval escrito e informado de la comunidad para estas operaciones. Se la puede perder, sin embargo, si por ingenua voluntad se permite que alguien la ocupe por algún tiempo sin la renovación de contratos escritos de préstamo. Al menor descuido el “amigo” prestamista apela al derecho de posesión pacífica y se apropia del bien: no prestar por tanto ni para sembrar, construir la vivienda, montar un pequeño negocio de bar, comedor, tienda, chongo o taller de mecánica… El área del territorio es de uso y usufructo comunitario, no objeto de propiedad privada ajena, no se puede vender.

Sin embargo las tierras comunitarias donadas con escritura pública a la parroquia, escuela, centro de salud… como sucede desafortunadamente, pasan a posesión e inventario del Estado. En estas áreas cualquier persona particular nacional o extranjera puede adquirir lotes y títulos de propiedad, pues ya no son de la comuna, pues las ha regalado. Se compran y se venden. A veces son dos y más hectáreas las que se donan inconscientemente en vez de defenderlas.

Hace algunos años nuestros padres y abuelos lucharon para ser libres de los patronos y tener la tierra y sus títulos de propiedad con una Constitución que los defiende y el Estado los otorgó. Desde entonces pertenecen jurídicamente a la comuna, ya no son del Estado. Ahora, al contrario, las empresas, las petroleras, los colonos y el Estado que favorece a las empresas, luchan por tener nuestras tierras ¿Qué está pasando?. No loticemos ni donemos que las perdemos para siempre. Más bien luchemos por recuperarlas como la comuna san Jacinto en Pastaza.

La ambición por la tierra ha cambiado de color: antes tenía el color del patrón blanco, ahora tiene el color del dólar para las petroleras, agroindustrías, el Estado y algunos comuneros que sueñan con venderla (vender a su madre) y sentirse mestizos platudos. Con la plata ha llegado la explotación petrolera por 25 años en busca de nuestras propias tierras, en las que nos ofrecemos a trabajar como peones, con contratos temporales y sueldos mínimos… Continuadas después por las grandes empresas de arroz, soya, maíz, socio bosque… ¡Los jóvenes tienen que abrir los ojos antes de que sea tarde, como los abrieron nuestros padres y abuelos que conquistaron los títulos de propiedad de los patronos, y de los que ahora son dueños!

Nuestra tierra, convertida en “bloque petrolero” por el Estado y puesto a “licitación” (venta al mejor postor) a las compañías petroleras, vale millones en el mercado mundial de valores. Hay un grandísimo negocio de “bloques petroleros” en el mercado capitalista de los que se lucran el Estado y las compañías. Los bloques de petróleo (nuestras tierras), aún antes de sacar el petróleo valen millones en el mercado de las licitaciones. En un negocio como dios manda es la comuna la que debiera poner la tierra (bloque) no el Estado, pues no es de él y la compañía como contraparte la técnica. Lo que sucede es que el Estado pone en venta, como si fuera suya nuestra tierra y la compañía la compra y pone la técnica. Resultado: ellos ponen y se llevan todo y la comuna, dueña del capital tierra se queda sin nada. Solo con 20 dólares por hectárea como compensación.

Las comunidades son socias accionistas por derecho. Al poner la tierra se convierte en uno de los “accionistas” más importantes del proyecto: aporta con el capital tierra comunitaria, más “la participación en los beneficios que los proyectos reportan”. (Art.57,7). La comuna debe rechazar las expropiaciones, el no reparto de beneficios, más el 12% de excedentes petroleros que maneja el Estado por ilegales. Cuando hay reparto de beneficios a los accionistas de una compañía, también debe haber reparto al accionista comunidad por su capital de tierras.

El Art. 57, 7 dice que la comuna “participará de los beneficios que esos proyectos reporten…” La historia de esta “participación” y reparto de utilidades petroleras ha tenido un accidentado recorrido en estos últimos tiempos de socialismo del siglo XXI. Hasta hace unos años las utilidades se pagaban directamente a los trabajadores (casi todas las compañías eran privadas); después el 12 % pasó a los Municipios: ”Los recursos provenientes del 12% de las utilidades pagadas al Estado por actividades hidrocarburíferas generadas en el año 20l0, serán distribuidas a los GAD durante los años 2011 y 2012”; actualmente este monto más los 12 % de los excedentes petroleros los maneja Ecuador Estratégico E P que tiene el objeto de: “planificar, diseñar, evaluar, priorizar y ejecutar planes, programas y proyectos de desarrollo local o infraestructura en las zonas de influencia de los proyectos de los sectores estratégicos”,

Nos hemos dejado convencer por las promesas del dinero fácil de los millonarios y deslumbrantes megaproyectos. Por un mínimo sueldo de 382 US$ con un contrato eventual como peón al mes, sin estabilidad. Nosotros hemos vuelto a trabajar hoy en día en nuestras propias tierras, como en los tiempos de los patronos (hace 50 años solamente los dejaron nuestros padres y abuelos) para las empresas, que buscan posesionarse de los territorios; con el peligro de perder el sustento diario para la familia, los territorios por la expropiación, el agua por la contaminación, la juventud por el alcoholismo y a nuestras mujeres por la prostitución

¿Qué podemos hacer?: Mantener nuestras comunas organizadas, que no nos dividan. No perder nuestra tierra por lotización, donación o venta, porque es nuestra y de nadie más, si las perdemos nos quedamos con una mano delante y la otra detrás, sin nada. No firmar los papeles que nos presentan sin un buen asesoramiento, pueden ser una trampa mortal. No caer en los vicios que nos trae el sistema: alcoholismo, prostitución, violencia, dependencia de la plata y el “mishu pahu”.

 

Achakaspi

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